lunes, 20 de enero de 2014

HISTORIA BREVE DE YAUTEPEC I

Cesar E. Ortiz Triana,
Cronista de Yautepec.

En la era prehistórica, Yautepec registra presencia de fauna característica de la era, como el mastodonte, cuyos restos fosilizados fueron encontrados en las inmediaciones de la ex Hacienda de Apanquetzalco, en el año de 1970, con una antigüedad de al menos 10 millones de años. Hacia el año 6000 a.C., una cultura primitiva, que no elaboró cerámica, ni se dedico a trabajar la tierra, se estableció en Yautepec y Chimalacatlán. Casi 4,500 años mas tarde, surgió la primera civilización morelense: la de los fabulosos olmecas. Antes de los llamados olmecas, los habitantes de Morelos no construyeron ciudades, es decir, no tuvieron asentamientos de población y organizados; eran nómadas y vivían de la caza, de la pesca y de la recolección de raíces y frutos silvestres. Pruebas de la cultura olmeca en Yautepec, las localizaron los investigadores Valentín López González y Román Piña Chan, cuando en los alrededores de Atlihuayán rescataron lo que se conoce como la Figurilla de Atlihuayán, que se exhibe en el Museo Nacional de Antropología de  la ciudad de México.

Según las tradiciones, los olmecas tuvieron como principal lugar de estancia, una fértil región llamada Tamoanchan era el actual Morelos y que los restos arqueológicos demuestran que los olmecas efectivamente se establecieron en Morelos antes de su viaje al sur. Por tanto, en Morelos se encuentran las más antiguas raíces de la civilización mesoamericana y fue en Tamoanchan donde las dos parejas míticas, Oxomoco y Cipactonal, Tlaltetecui y su esposa Suchicachua, elaboraron el calendario, en base a la sabiduría tradicional de su pueblo (en el camino real de Yautepec a Cuernavaca, casi al pie de los cerros de las tetillas, se encuentran aún las piedras que tienen grabadas las representaciones de Oxomoco y Cipactonal, además de la fecha ometochtli, lo que debe ser considerado por los morelenses para proteger esos grabados  y conservarlos para el estudio y observación de las presentes y futuras generaciones). Hacia el año 830 d.C. comenzaron a salir del mítico Aztlán las siete tribus nahuatlacas: xochimilcas, chalcas, tepanecas, colhuas, tlaxcaltecas, tlahuicas y nahuas, que iniciaron su migración desde un lugar llamado “las siete cuevas”, conocido como Chicomoztoc. La quinta de esas tribus, los tlahuicas, ya no encontró acomodo en el Valle de México y Tezozomoc los mandó al otro lado del Ajusco; se asentaron en lo que actualmente es Cuernavaca, Oaxtepec, Tepoztlán, Jiutepec, Yautepec y Yecapixtla, formando la provincia de Cuauhnahuac, que lindaba al sur con los cohuixcas y la sierra de Ocotlán, por el occidente con los matlalzincas y por el noroeste con los xochimilcas. Estos eran los asentamientos poblacionales hacia el año 1190 de nuestra era. Las “relaciones geográficas” que describen a la población prehispánica de Yautepec, se encuentran extraviadas (Acuña, 1998-97, vol. 6, 1979), lo que hace imposible reconstruir en forma global, la forma de vida y los procesos históricos  sucedidos aquí, para las décadas anteriores a la conquista. Solo es posible conocer algunas citas que hacen referencia a la región donde se ubica Yautepec.

Entre 1340 y 1519, el territorio de Yautepec estuvo sujeto al Señorío de Huaxtepec, cubriendo tributos a la Triple Alianza que dominaban a los Tlahuicas en lo que hoy es Morelos. Actualmente se puede apreciar el Tecpan de Yautepec, único edificio de su tipo en todo el altiplano mexicano, que en el año de 1989 inició a investigar el INAH, con el respaldo y apoyo de la comunidad.


El día 11 de marzo de 1911, de forma simultánea a Emiliano Zapata, en Yautepec se subleva Lucio Moreno, Amador Salazar, Diego Ruiz y Román Castro, quienes desde la ex Hacienda de Apanquetzalco, se pronuncian seguidores de la revolución encabezada por Francisco I. Madero. Llegan al centro de la ciudad y toman la presidencia municipal, liberando a los presos de la cárcel municipal. Para el día 20 de agosto de ese año, se entrevistan en el cuarto numero 3 del Hotel Central de Yautepec, Emiliano Zapata y Francisco I. Madero, quien trata de que se licencien las fuerzas surianas, intentando pacificar el país que unos meses después gobernaría como Presidente de la República electo. Ante las evidencias de hostilidad del gobierno federal, a pesar de las buenas intenciones y sinceridad de Madero. Zapata, decide no licenciar a sus tropas y continúa su lucha por la tierra de los campesinos. 

El 26 de agosto de 1911, Victoriano Huerta, desde el campamento establecido en Yautepec, informa al Presidente Interino Francisco León de la Barra, que “hay más de 600 vagos simpatizadores de zapata, los cuales en su mayoría están armados y disponen de dinamita suficiente para hacer sus fechorías cuando queda sola esta población. En la hacienda de San Carlos que está a 6 km de aquí sobre el camino de Cuautla, hay cerca de 800 trabajadores, de los cuales las tres cuartas partes son zapatistas que están armados, según datos privados que me ha dado el administrador de la hacienda…”. El 28 de noviembre de 1911, firman el Plan de Ayala entre otros el coronel Amador Salazar. El 11 de febrero de 1912, Juventino Robles, jefe militar de Morelos, ordenó al comandante federal de Yautepec, catear la casa del Presidente Municipal Julio Cárdenas. Las pruebas que las tropas encontraron no podían incriminar como zapatistas a nadie, pero el comandante ordenó a Cárdenas renunciar y este tuvo que huir para salvar su vida, tres días mas tarde el comandante fusiló a catorce sospechosos locales, a cuatro agricultores de Yautepec y a diez trabajadores de la hacienda de Cocoyoc. Cárdenas protestó públicamente, pero de nada le sirvió. En julio de 1912, la ciudadanía de Yautepec se reveló contra la guarnición federal. En marzo de 1915, los ingenios y las destilerías en Morelos se hallaban en completa ruina, pero Zapata y Palafox, querían volver a trabajar los ingenios, no como empresas particulares, sino como servidores públicos, allí podrían llevar sus cosechas los campesinos que siguen cultivando caña, allí podrían los peones refugiados volverse a establecer para ganar un salario, en Marzo cuatro ingenios empezaron a trabajar, el de Atlihuayán estaba a cargo de Amador Salazar. En 1915, en la Hacienda de Atlihuayán, Zapata tenía una primitiva fábrica de municiones, que volvía a cargar viejos cartuchos de Máuser y de rifle 30-30 y a manera de balas los retocaba con trocitos de cable de tranvía, cogido de los tranvías y de las plantas de energía eléctrica de la Ciudad de México y a finales del mismo. En Yautepec surgieron mujeres y hombres que destacaron en la Revolución: Román Castro, Diego Ruiz, Esperanza Chavarría, José Ortíz, Lucio Moreno, Amador Salazar, Rosa Bobadilla, José Ortíz Leana, Emiliano López Valdepeña, entre otros.

MOVIMIENTO CULTURAL TZENZONTLE.
24, 25 y 26 de Abril, 2014, 4° Festival.


domingo, 20 de octubre de 2013

Programa de fomento a proyectos y coinversiones culturales

El pasado 4 de octubre el Tzenzontle recibió la noticia de que fue beneficiado del FONCA para la realización del 4to Festival ¡Enhorabuena!

sábado, 19 de octubre de 2013

A través del cine, niños de diversas comunidades rescatan su tradición y su cultura

Les compartimos la nota del evento en donde participo el corto del "Catrin de Apanquenzalco" realizado por nuestros niños de Yautepec  dentro del marco del 3er Festival del Tzenzontle

A través del cine, niños de diversas comunidades rescatan su tradición y su cultura Publicado por Paula Carrizosa en octubre 16, 2013 en CULTURA | Durante este año, niños de localidades como San Nicolás Tetitzintla, en Tehuacán, o San Miguel Soyaltepec, en Oaxaca, participaron en los distintos talleres de producción de cortometrajes que imparte el realizador poblano Eduardo Bravo Macías, con apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta). Los talleres y las producciones, señaló el cineasta, buscan separarse de los temas que proponen los medios masivos de comunicación, en especial la televisión, para acercarse a las leyendas, mitos y relatos que forman parte de la historia oral y la cultura de la comunidades, con el afán de que las generaciones más jóvenes las conozcan y revaloren, y al final, las presenten por medio del lenguaje cinematográfico. Con una proyección en puerta, que será el próximo sábado 19 de octubre en el salón social de Santa María Coapa, una junta auxiliar de Tehuacán en donde también trabajó, el resultado de los talleres pudo verse el pasado fin de semana en la Cinemateca Luis Buñuel de Casa de Cultura. Ahí, pese a que no pudieron asistir todos los niños participantes debido al alto costo que para muchos representa trasladarse a la ciudad de Puebla, se proyectaron los cortometrajes Elotzin contra Quílitl: el origen del maíz, que fue realizado en la junta auxiliar de San Nicolás Tetitzintla, en Tehuacán; El catrín de Apanquetzalco, hecho por niños de Yautepec, Morelos; Smik’ien, realizado en San Miguel Soyaltepec, Oaxaca; Animal y Mirrha, producidos en la ciudad de Puebla, así como 131313, Te quiero, De pinta y Huitzolopochtli, que fueron resultado del Taller infantil de Cortometraje impartido en Metepec, Atlixco, en 2012. Eduardo Bravo señaló que estos talleres permiten que la llamada “animación cultural” de la que hablan las instituciones, se refleje en la participación y la convivencia de los niños, sus familias y la comunidad, quienes participan activamente en el rodaje de los cortometrajes. La forma de trabajo, explicó el realizador durante una entrevista, consiste en que los niños “tallerean” la historia y construyen un guión que luego, en un lapso de un día o una semana, se graba en las locaciones escogidas por el grupo. Como ejemplo dijo que el cortometraje Smik’ien, una voz mazateca que significa “Día de muertos”, se trabajó con los niños de la escuela primaria de San Miguel Soyaltepec, quienes trabajaron sobre un tema que forma parte de su realidad: lo cuidadoso que deben ser los hombres –en este caso los niños– durante los días de todos santos, ya que no debe molestarse a los difuntos, pues andan sueltos los chaneques, seres míticos que refieren a niños traviesos y juguetones. Otro ejemplo es el trabajo que Bravo, en colaboración con la escritora Alejandra Domínguez, hizo en la junta auxiliar de San Nicolás Tetitzintla, en Tehuacán, caracterizada por ser de alta marginalidad. Ahí, los niños que formaron parte del taller adaptaron, actuaron y dirigieron Elotzin contra Quílitl: el origen del maíz, basados en uno de los cuentos publicados por el Conaculta. Ambos proyectos fueron apoyados por las Unidades de cultura regional, la primera de Oaxaca y la otra de Puebla, como parte del programa piloto Taller de verano para la transformación social a través del arte y la cultura, que es de índole federal, y del cual no se sabe si tendrá continuidad. A lo largo de estos años, el también director del mediometraje Figuras en la niebla (2010), en el que se narra el mito de la creación mazateca de la región de Puebla y Oaxaca, basado en las investigaciones del antropólogo peruano Carlos Incháustegui Díaz, ha trabajado con comunidades mazatecas, nahuas, zapoteca y próximamente con jóvenes universitarios mayas, con los que trabajará en el Encuentro Mundial de Creadores Mayas, del 17 al 22 de noviembre en Yucatán. Como propósito personal, concluyó Eduardo Bravo, está el trabajar una metodología para los talleres, con el fin de que se pueda aplicar en cualquier contexto como podrían ser las escuelas, tal como sucedió con Mazatzin, el hombre venado, la historia de un hombre popoloca que fue llevada al cine por niños de primaria.